Los feluches son seres inconmensurales y agrestes, dueños de una vanidad muy propia y lectores asiduos de entidades tan disímbolas como Bukowsky, Jodorowsky o Carlos Castaneda. Ellos han conseguido recrear el esopacio en el que se mueven habitualmente y hacer de él una zona reservada sólo para los muy iniciados. Este es el recuento de sus días, de sus luchas y daños.
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